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La lectura en tiempos de redes sociales.

Al contrario de lo que muchos piensan, la llegada de las plataformas digitales no ha eliminado los hábitos de lectura: los ha transformado.

En los últimos años, la tecnología se ha vuelto parte de nuestra vida cotidiana. La web y las distintas plataformas digitales nos han permitido comunicarnos en cuestión de segundos con personas que están a kilómetros de distancia y de saber lo que esta sucediendo en este justo momento al otro lado del mundo.

Gracias a la inmediatez y fácil acceso a internet, no sólo ha cambiado la forma en la que nos relacionamos, nos informamos y comunicamos, también ha impactado en la forma en la que consumimos los diversos contenidos que encontramos en la red. De hecho, son en estos ciberespacios donde nos la pasamos leyendo gran parte del tiempo: las publicaciones de nuestros amigos en Facebook, el portal de noticias, el artículo de algún sitio de nuestro interés, libros online y, por supuesto, este blog.

Esta reconstrucción de las prácticas lectoras es propia de los nativos digitales. Sin embargo, aquellos que aún están migrando a la comunidad internauta, también van adoptando y adaptando las nuevas tecnologías de la información a sus hábitos. No obstante, estas comunidades continúan haciendo lo mismo, pero de una forma más rápida y dinámica gracias al internet y apropiándose de los espacios que éste les ofrece. Uno de los debates que han surgido es si es mejor adquirir un libro físico o uno descargable online, pero la realidad es que la experiencia de leer la genera cada individuo, lo que se ha transformado es el medio para hacerlo.

También se han reinventado la forma de fomentar y promocionar a la lectura. Espacios de interacción como foros, grupos en Facebook y aplicaciones como Goodreads, LibraryThing, Lecturalia y Amazon permiten generar discusiones, compartir reseñas, calificar obras y autores, y por supuesto, encontrar fragmentos o textos completos.

De hecho, son en estas plataformas digitales donde han surgido iniciativas para promover la lectura a través de retos como leer un libro con una temática específica al mes o el cubrir un número de títulos al año.

Por otro lado, ha sido en Twitter donde los usuarios han creado interesantes historias a través de tweets relacionados y aparentemente verídicos, en cuyos finales, los lectores se enteran de que era la creación de algún internauta.

Estos llamados hilos de Twitter, conformados por publicaciones de 140 caracteres, podría resultar en un nuevo estilo literario que hoy en día es conocido como hiperbreve.

Aunque hay polémica respecto a esto, estamos seguros que esta nueva forma de crear historias puede enriquecer a nuestra cultura y se adapta a los nuevos formatos de comunicación de nuestro mundo.

Cabe mencionar que ha sido un ejercicio similar el que realizó Benito Taibo en su fanpage de Facebook, en la que compartía relatos o crónicas para promover la lectura y que terminaron en la publicación de su obra “Desde mi muro”, con el que afirma “era una forma de honrar a sus textos”.

La escritura con la que ahora se comunican los usuarios de Facebook y Twitter también requiere adoptar nuevas formas de leer. Por consiguiente, debemos ser cuidadosos de las fuentes en las que confiamos para buscar información y ser críticos con lo que encontramos y compartimos en la red. La sociabilidad de todo el contenido disponible definitivamente ha impactado en gran medida las dinámicas lectoras y continuará beneficiando las gratas experiencias, individuales y colectivas.